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Ginés Marín, entrevista exclusiva en Mundotoro

21/03/2020

Fuente: Mundotoro

Contundente triunfador en Olivenza, el extremeño habla del agitado inicio de la temporada. Exactamente igual que ese escultor de infinita paciencia que es la Naturaleza, ha cincelado cada año su toreo un poco más. Desde el yunque de esa Extremadura que le acogió hasta hacerle suyo.

Olivenza fue Alfa y hace un par de semanas fue Omega. Porque Ginés cerró el círculo, donde una mañana de marzo de 2014comenzó todo. Cinco orejas y una Puerta Grande que suena a toque de atención para que nadie le pierda la pista en la etapa que ahora amanece. Nuevos tiempos, nuevos apoderados. Y es que el jerezano de cuna tiene clara la cita anónima: ‘Sólo hay una manera de seguir aprendiendo… viviendo’.

-Pregunta: Triunfador de Olivenza, la única feria con todas las figuras por el coronavirus, enhorabuena.

-Respuesta: Gracias. Sientan bien esos premios. Una temporada nueva siempre se afronta con dudas e incertidumbres, así que empezar triunfando da moral, fuerza mental, para lo que vendrá, que, antes o después, terminará viniendo.

-P: ¿Cómo fueron esas tres faenas para aquel que no pudo presenciar la matinal?

-R: Fue una mañana de menos a más. Mi primero fue bueno, tuvo calidad, pero adoleció de raza, de más transmisión. Me permitió torearlo despacio, pero faltó esa conexión con el público que si me ofrecieron los otros dos. Para mí, ese colorado segundo mío fue el mejor. Con un enorme pitón izquierdo y mucha profundidad en cada una de sus embestidas. El último requería técnicas muy distintas en cada momento de su lidia, pero supe entenderlo y es cierto que posibilitó un embroque que llegó mucho al tendido.

-P: Habla de la zurda y del embroque, posiblemente, las dos virtudes que más se han cantado de su toreo.

-R: Con la mano izquierda, es con la que siempre me he encontrado más a gusto, mucho más suelto, ya desde que era novillero sin caballos. El embroque lo he tratado de cuidar en todo momento, porque es fundamental, es el que permite imprimir gusto y personalidad al toreo de cada uno. Aporta gusto a cada lance o al muletazo.

-P: Hubo bastante rivalidad con el paisano Emilio de Justo. Fue un mano a mano con sentido, lo que siempre se pide en este tipo de duelos.

-R: Sí. Siempre que pongo el traje de luces intento que haya rivalidad, en un mano a mano, más. Tuvo argumento. Somos dos toreros extremeños, nuevos –aunque Emilio lleve ya tiempo, pero en esta segunda etapa es un torero novedoso que ha creado mucho interés en la gente-, con ambición… Todo eso se vivió en el ruedo. Hubo esa tensión en todos los toros. Yo me fui a portagayola en el segundo, Emilio en su último toro, hubo quites en casi todos… Esa competencia sana presidió el espectáculo y, luego, la corrida de Victoriano del Río también acompañó con su juego, porque permitió a cada uno mostrarse como torero más allá del querer.

-P: Ferrera, Talavante, Emilio de Justo, Miguel Ángel Perera, ahora otro Perera como Manuel, usted… ¿Vive Extremadura su Edad de Oro del toreo?

-R: Ya hace varios años que se percibe y se comenta esa vida que tiene el toreo en Extremadura. Esa buena salud se debe a la Escuela Taurina de Badajoz que ha realizado una gran labor que ha dado muchos frutos que ahora se están recogiendo. Están llevando a cabo un trabajo relevante. Un entorno taurino como el de Extremadura, con tan buena afición y tantas ganaderías, también cuenta. Es el caldo de cultivo ideal para marcar una época.

-P: Ese elenco de nombres, ¿es un aliciente más que aviva la rivalidad?

-R: Es una rivalidad sana, que motiva más, por supuesto. Pero no sólo debe servirnos a los toreros para evolucionar: también las ferias deben crecer de la mano nuestra y el aficionado de aquí debe ilusionarse con esta generación y tratar de seguir a sus toreros por esas ferias.

-P: Olivenza es especial para Ginés Marín. Allí empezó todo para usted otro mes de marzo…

-R: Olivenza es muy especial para mí. Es una feria bonita para todo el mundo del toro, pero, en mi caso concreto, es casi mi tierra adoptiva. Desde el debut con caballos en 2014, se han sucedido triunfos, tardes emocionantes… Eso me genera una ilusión grande por torear ahí, pero también una responsabilidad mayor que en otros lugares.

-P: ¿Qué ha cambiado de aquel Ginés que despuntaba al actual?

-R: Sobre todo, esa inocencia del que empieza ha cambiado. Aquella falta de técnica ahora creo que era hasta buena, porque la suples con corazón y entrega. Luego, a medida que evolucionas es más frío todo, aunque sí es innegable que estoy satisfecho con el desarrollo que ha tenido mi toreo y mi crecimiento.

-P: ¿Percibo añoranza?

-R: Me fijo mucho en aquella etapa. En particular, siento envidia de aquella tarde del debut con picadores, porque es de las pocas que veo en vídeo y me gusta como toreo. Transmitía mucho más que en algunos momentos recientes de mi carrera. La Puerta Grande del otro día cierra el círculo con Olivenza… Entre ambas, hay una evolución hasta conseguir torear más despacio. Lo he logrado, pero también busco y me gustaría retener esa imperfección del toreo de aquellos primeros pasos.

-P: Fuera de Fallas y de la Magdalena, un aldabonazo así pone en órbita otra vez su nombre.

-R: Era importante un toque de atención como este, porque, si alguien tenía dudas sobre Ginés Marín en esta etapa nueva, se las he despejado de golpe. Que nadie se olvide de mi nombre. Este aldabonazo, aparte de inyectar moral para el futuro, reivindica que sigo ahí, preparado para afrontar los retos que vengan.

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